El mercado del lujo de segunda mano vive un momento dorado. No solo crece a nivel global, sino que en España experimenta un boom impulsado por la demanda de millennials y consumidores comprometidos con la sostenibilidad. Lo que comenzó como una moda alternativa se ha convertido en una tendencia imparable, donde lo viejo ya no es pasado, sino futuro y revalorización.
El valor del lujo sostenido
En 2023, el mercado mundial de lujo de segunda mano superó los 34.400 millones USD, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) estimada del 10 %. Según otro informe, este ritmo podría oscilar entre el 10 y el 15 %, alcanzando los 64.000 millones USD en 2025. Estas cifras reflejan una realidad: comprar lujo usado ya no es una opción económica, sino una decisión estratégica de inversión.
España: auge nacional imparable
En suelo español, el sector de lujo de segunda mano ha crecido alrededor de un 22 % recientemente, según fuentes de El País y estudios de mercado. Este crecimiento es impulsado por el auge de plataformas digitales como Vinted, Vestiaire Collective y The RealReal, y por una nueva generación que prioriza autenticidad y sostenibilidad, frente al consumo tradicional.
Además, cerca del 83 % de los compradores sub-28 están dispuestos a adquirir artículos de alta gama usados, motivados por su preocupación ecológica y deseo de distinción. Este comportamiento no solo fortalece el mercado español, sino que redefine los cánones de acceso al lujo.
Europa: líder continental
Europa, líder en la reventa de lujo, generó en 2023 unos 25 000 millones €, creciendo a un ritmo del 12 % anual. Pese a estar por debajo de España, este crecimiento sólido asegura que el viejo continente sea epicentro de la moda circular premium.
La moda usada —especialmente bolsos, relojes y joyería— domina este segmento y se espera que su volumen se duplique en pocos años.
¿Por qué revalorizan estos artículos?
- Ediciones limitadas
Piezas icónicas de marcas como Chanel o Hermès, al dejar de producirse, se convierten en objetos de alto valor para coleccionistas. - Escasez de stock
La falta de reposición privilegiada dispara la demanda y el precio. - Calidad artesanal
Materiales nobles como el cuero, bisagras metálicas o gemas contribuyen a una mayor revalorización. - Conciencia ecológica
La compra con propósito —más ética y sostenible— es parte fundamental del valor percibido
Resumen numérico del fenómeno
| Zona | Crecimiento anual estimado |
| España | 22 % |
| Europa | 12 % |
| Global | 10–15 % |
En resumen, el mercado de lujo usado está incrementando su valor entre un 10 y 22 % anual, dependiendo de la región y la categoría del producto.
El papel de millennials y Gen Z
El sector del lujo usado se nutre especialmente de los millennials y la generación Z, ya que:
- El 83 % de los menores de 28 está dispuesto a comprar lujo usado
- Según Bain & Company, el consumo de lujo vintage podría representar hasta el 20 % de los ingresos de las marcas premium en 2030.
Este público busca piezas con identidad histórica, profundidad emocional y sostenibilidad estética.
Mirando al futuro
El ritmo de crecimiento y la solidez del mercado indican que no estamos ante una moda pasajera. Las previsiones apuntan a:
- Un mercado global de 800 millones USD para 2033
- Un mercado europeo que duplicará sus cifras gracias a relojes, joyas y bolsos usados
- Una reconfiguración del modelo de lujo: no solo producción, sino también recirculación de valor.
Conclusión
El lujo de segunda mano ya no es un nicho alternativo, sino una industria sólida, que combina exclusividad, sostenibilidad y emoción. Desde España hasta Tokio, los consumidores comprenden que una compra vintage no solo representa una inversión económica, sino también una apuesta por lo emocional y lo ético.
En un mundo donde la moda rápida agota el planeta, el lujo durable, con historia y autenticidad, se alza como la opción preferida de quienes aspiran a un estilo más consciente y personal. La revalorización anual del 10–22 % no es solo un dato: es la evidencia de que el pasado sigue brillando, siempre que sepamos verlo.




